Prevención de riesgos asociados
Muchas enfermedades metabólicas, como la diabetes y la hipertensión, son las principales causas de daño renal cuando no se controlan adecuadamente. La nutrición juega un rol preventivo fundamental para gestionar estos cuadros clínicos. Además, el mantenimiento de un nivel adecuado de colesterol alto y el correcto funcionamiento del HIGADO son esenciales para reducir la carga de trabajo en los riñones. Abordar el sobrepeso y obesidad es, por tanto, una prioridad terapéutica, ya que el exceso de peso ejerce una presión sistémica que acelera el desgaste de la función renal.
